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Woven Hand

<Esta crónica ha sido extraida de la web www.riff-fanzine.com>

 

La [2] (Barcelona), 9.junio.2007

Ya demostrada su capacidad de arrastre en el circuito independiente europeo, era el momento de que España pudiera conocer a los Woven Hand de carne y hueso. Cinco años encarnado en el proyecto, sumados a la decena junto a 16 Horsepower, y otros tantos discos de estudio no habían llamado la atención del público hispano hasta ahora. El pecado fue resarcido con una más que notable entrada.

Porque de pecado y liturgia va la noche, aunque en su vertiente menos ortodoxa y arquetípica. David Eugene Edwards lideraba un relato en tierra de nadie, en el punto crítico donde la piedad se enfrenta a la crueldad para alabar a Dios entre las tinieblas y el misterio más turbador.

Edwards narra un prólogo para cada tema, a veces en forma de parábola otras como lúgubre leyenda donde los personajes se reparten entre ánimas de los bosques, indios y hombres temerosos de Cristo perdidos en lo ignoto, preparándonos para lo que se desembocará en una descarga eléctrica apasionada y teatral donde DEE se transfigura en marioneta impulsada por el Espíritu Santo. Pateando el escenario, ojos en blanco y con todas las venas de su cuerpo a punto de estallar, DEE ofrece su imagen más inquietante y deja al público entre absorto y directamente acojonado.

Tras él, porque se come el escenario pese a no levantarse jamás de su taburete al borde del precipicio, la música de Woven Hand alterada para el directo. Nuevo formato para todos los temas, dejando la versión original para otra ocasión -como el concierto que dio junto a Ultima Vez en la ciudad condal allá por el 2005-. Edwars ha optado por la furia y la contundencia más rockera, salpicada de acompañamientos pregrabados oscurísimos, a fin de ofrecer otra cara de su repertorio. Quizás fue la mayor sorpresa de la noche para los que esperaban ver como se desenvolvía en parámetros más acústicos y arreglados, pero Edwards supo ganarse a la mayoría y la intensidad infernal de la hora y cuarto que ocupó en las tablas acabó por imponerse. A modo de excepción, a todo, se reencarnó en los perdidos 16 Horsepower -aunque goce para esta gira con el que fuera su compañero Pascal Humbert- obsequiando un "Black soul Choir" solista a la mandolina y con sus zapatos como única percusión.

Inolvidable visita que el respetable agradeció fervientemente a uno de los músicos más interesantes del panorama actual. Tiene cosas que decir, es diferente, rompe moldes... No se lo pierdan.

Thanatos -  21.06.2007