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Tool

<Esta crónica ha sido extraida de la web www.riff-fanzine.com>

 

Razzmatazz 1 (Barcelona), 6.junio.2002

La situación de Tool es paradójica. Desde la publicación de Lateralus, han dejado de ser un grupo fundamentalmente underground (al menos para mí dejaron de serlo cuando vendieron más de un millón de discos) para ser cada vez más conocidos y, a cambio, recibir un alubión de críticas por su último álbum.

Eso sí, se vota de manera popular en este fanzine el disco del año 2001, y acaba triunfando Lateralus con diferencia. Llegan a España tras ocho años sin pisar nuestro país, se les crucifica en algunos medios por su disco, por las apariciones de sus videos en Nosolomusica y en Los 40... pero las entradas para La Riviera se agotan en pocos días. Y en Barcelona, donde la venta de tickets era alarmantemente baja (posiblemente debido a su tardía confirmación como fecha del tour) acabaron llenando a rebosar Razzmatazz. Y puedo asegurar que no se trataba de público surcoreano pagado por la organización para aplaudir, como en el Mundial.

Fueron dos noches para recordar. Gente desplazada de toda España (sobre todo en Madrid) para poder ver, se quiera aceptar o no, uno de los directos más impactantes de la actualidad. Si alguien buscaba encontrarse con una banda de músicos agresivos, moviéndose continuamente, lanzándose al público, poder tocarles, etc. se equivocó de grupo. Siguiendo su estilo de toda la gira, la situación en el escenario de los cuatro miembros de la banda se mantiene inalterable. Adam, hierático a la izquierda del público y Justin a la derecha, flanqueando a Maynard (colocado detrás sobre un estrado, delante de una pantalla) y Danny, con su megaset de batería presidiendo el escenario.

Detrás de ellos una enorme sábana (en el caso de La Riviera), y dos pantallas gigantes (en el caso de Razzmatazz) para proyectar, a lo largo de las dos horas de show, las imágenes que acompañan a cada tema. Algunas con escenas y personajes habituales de los videoclips de la banda. Otras, cuerpos masculinos y femeninos desnudos en diferentes situaciones: buceando, durmiendo, chillando de pánico... Por último, imágenes kaleidoscópicas por las que parecen navegar las melodías de Adam Jones.

El setlist fue casi idéntico en Madrid y Barcelona. El tradicional inicio con The Grudge para dar paso a Stinkfist, 4º etc. El repertorio se centraba en sus dos últimos discos, con pequeñas diferencias. En Madrid sonaron H y Opiate, mientras que en Barcelona pudimos oir 4 Degrees, Aenema y Merkaba (como intro para 46 & 2).

La primera hora y pico de concierto fue de gran agitación entre el público, hasta que llegaron las místicas Disposition y Reflection para terminar la primera parte del show y dar paso al videoclip de Parabol / Parabola. La proyección de sus videoclips durante sus conciertos sigue siendo muy controvertida. Suelen oirse silbidos de una parte del público. Desconozco si es porque creen que el concierto se ha acabado, o porque no comprenden que Tool den la oportunidad de ver en pantalla gigante sus IMPRESIONANTES Y UNICOS videoclips. Supongo que los que silban son los mismos que consideran Lateralus un disco indigno de Tool. Y los mismos que silban a Adam cuando se queda a solas en escena finalizando Reflection al tiempo que se paran las imágenes en pantalla.

Tras el videoclip llegó uno de los momentos más espectaculares de las dos veladas: la interpretación de Triad, con el acompañamiento a las percusiones del batería de Pablo en Madrid y de otro músico adicional más en Barcelona. En total tres contundentes percusionistas, dos guitarras (Maynard tenía la suya) y el bajo de Justin. Simplemente impresionante fue ver el juego rítmico inicial que da paso a los instrumentos de cuerda, al tiempo que se proyectaba un trepidante kaleidoscopio de colores verdosos. Una puesta en escena inigualable.

El bis de tres canciones cerró los dos conciertos con Lateralis. Como anécdota queda un comentario de Maynard en Madrid, donde se despidió del público diciendo algo (no llegamos a entenderlo) sobre Barcelona (??).

Se les critica su frialdad interpretativa, el distanciamiento de Maynard respecto al público (a la gente le gusta tocar...), su pretenciosidad, la espiritualidad de su propuesta, sus fans se quejan de la selección de canciones, etc. Se les podrá criticar de cualquier cosa. Es lo que mola ahora: ponerlos a parir. De aquí a unos años estos mismos que los ponen a caldo serán los que dirán a sus nietos "yo estuve allí".

Nekén -  22.03.2005