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Thunder

<Esta crónica pertenece a la web www.rocktrip.net>

Si mis datos no me fallan, doce años habían pasado desde que Thunder realizaron su última gira por nuestro país. Fue presentando Behind Closed Doors y, por lo que me han contado los que los vieron -pues yo no tuve la suerte de estar allí- en Madrid o Barcelona, aquel tour fue un fracaso de convocatoria. Seguramente eso propició que la banda, bien por propia iniciativa o por desinterés de los promotores locales, no viniera ya a presentar ninguno de sus siguientes cuatro álbumes de estudio. Y por eso extraña que con el quinto decidieran regresar y se arriesgara un promotor local a traerlos. Pero así fue y un reducido puñado de afortunados tuvimos la oportunidad de comprobar en primera persona si el directo de los británicos era tan poderoso como sus discos en vivo apuntan.

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A penas dos centenares de personas, todas con la treintena superada, congregaron Thunder en Barcelona -incluidos los cinco que subimos desde Valencia-, lo que unido al posible pinchazo que forzó la suspensión del concierto en Bergara (una de las tres fechas programadas para España), apuntaba a que para los pocos que estábamos allí, ésa, además de la primera, sería casi con toda seguridad la última oportunidad de ver a los de Bowes y Morley en nuestro país. Así, casi recién aterrizados en la sala -la obligada visita a la calle Tallers tras la panzada de kilómetros no nos permitió llegar a tiempo de ver a los irlandeses Glyder desplegar su rock a la Thin Lizzy- asistimos al inicio del show; un inicio que yo viví -mientras hacía las fotos que ilustran esta crónica- con cierta extrañeza, pues después de muchísimos años esperando el momento, se me hacía extraño verlos frente a mí e interpretando un tema -creo que Loser, aunque no lo recuerdo a ciencia cierta- que no me parecía tan idóneo como el apoteósico Welcome To The Party que abría su magistral directo Live.

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Sea como fuere, allí estaban, y el desconcierto se tornó enseguida en emoción, especialmente cuando los sueños se cumplían con la interpretación perfecta de Higher Ground. Qué queréis que os diga, os engañaría si no os confesara que siento una predilección por la banda desde hace mucho tiempo, pero también si no os dijera que como grupo, en directo, he visto a muy pocas bandas -sobran dedos de las dos manos para contarlas- tocar como ellos lo hicieron el pasado viernes. El grupo sonaba nítido, aplastante, y con un Danny Bowes que se metió al personal en el bolsillo, tanto con su carisma escénico, como por su poderío vocal, francamente excepcional. Sinceramente, nunca había visto a nadie cantar así en vivo. Y en esa tesitura empezaron a caer clásicos como Low Life in High Places (increíble), la demoledora River Of Pain o Love Walked In, temas más recientes pero muy buenos de los que destacaría Fade Into The Sun, y los obligados temas de sus últimos trabajos que, pese a ser correctos -lo son I Love You More Than Rock And Roll o The Devil Made Me Do It- no son tan buenos como otras piezas que se ven sacrificadas con su entrada en el repertorio.

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Lamentablemente lo que sí tenía de negativo la profesionalidad de la banda es que ésta tocaba también al concierto, perfectamente programado y planeado. Y así se fue desarrollando hasta que tras una hora y cuarto intensa la banda abandonó el escenario para regresar con un bis de tres temas del que sobró la floja You Can't Keep A Good Man Down (Amy's On The Run del mismo álbum le mete mil patadas) y extasiaron al público, servidor incluido, las míticas Backstreet Symphony y Dirty Love. Con ellas la banda cumplió con el compromiso realizando un concierto excelente, aunque uno hubiera deseado que la banda diera alguna señal en forma de extra o, sencillamente, de explicación en boca de Bowes, del porqué de tan larga ausencia. No fue así y Thunder nos dieron lo que dan a todos sus fans allá donde tocan, uno de los mejores conciertos de rock -he visto bastantes- al que se puede asistir ahora mismo sobre la faz de la tierra. ¿Qué es lo que falla entonces para que después de tantos años hayamos sido sólo cuatro gatos los que hayamos ido a ver a una banda tan excepcional? Me gustaría pensar que no es porque Thunder son demasiado feos para el rock and roll pero, sinceramente, no le encuentro otra explicación