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The Cult

<Esta crónica ha sido extraida de la web www.riff-fanzine.com>

 

Razzmatazz 1 (Barcelona), 5.junio.2006

Acudes al concierto de uno de tus grupos preferidos y sales totalmente extasiado sin que hayan tocado un sólo tema de tu álbum favorito. ¿Hace falta decir algo más sobre la grandeza del grupo?

The Cult regresaban a Razzmatazz doce años después de la presentación en Barcelona de su álbum "maldito" The Cult, comunmente conocido como "el de la cabra". El disco que cerró su carrera durante siete años. El disco que dividió a sus fans entre los que lo adoran y lo repudian. ¿Será por eso que Astbury y Duffy decidieron no tocar ni un sólo tema de ese trabajo? Pero decepción, ninguna. Porque sólo ellos son capaces de confeccionar un setlist de impresión tirando de sus dos álbumes básicos Electric (del que sonaron TODOS sus clásicos) y Love y sumándoles pinceladas de sus otros discos hasta Beyond Good And Evil.

Aún así quedaron muchos temas en el tintero. Su etapa 90s quedó absolutamente soterrada (apenas un tema de Ceremony y otro de Beyond Good And Evil) con la excepción -sorpresón- de The Witch, canción de la época de "la cabra" incluido en el recopilatorio Pure Cult y que nos permitió gozar de su poderoso bajo nada más comenzar el concierto. De Sonic Temple se pudo disfrutar una "Fire Woman" coreada con delirio y una versión acústica algo mustia de "Edie, ciao baby". Además de las esperadísimas referencias a Electric, valor seguro de The Cult, sorprendió la devoción y la respuesta enloquecida del público ante los temas de Love.

Porque no fue hasta el quinto tema, "Rain", cuando por fin pareció que banda y público se enchufaban de verdad al show, con todo Razzmatazz dejándose la garganta ante un Astbury que no dejó de repetir muestras de cariño al público barcelonés. A partir de "Rain" el ambiente pareció electrificarse y el concierto adquirió carácter de gran noche, de esas que se viven muy pocas a lo largo del año. Y fueron canciones de Love las que provocaron las mayores descargas de energía ("Revolution", "The Phoenix" y el broche de oro "She Sells Sanctuary").

En cuanto a la banda, Astbury se salió a nivel vocal y demostró tener un carisma y autenticidad a años luz de la mayoría de frontmen actuales. Durante la noche no paró de lanzar soflamas revolucionarias contra la televisión y la pasividad mezcladas con muestras de apoyo a la selección inglesa ante el inminente inicio del mundial. El futbol estuvo muy presente en Razzmatazz. Además de los comentarios de Astbury sobre el Mundial, Ronaldinho, Henry (con burla incluida al Barça por su fichaje frustrado), antes de los bises el propio cantante apareció con un balón reglamentario con el que realizó varios malabares antes de chutarlo con bastante mala uva hacia el público.

Billy Duffy es rock'n'roll, sin más. El "poser" de más estilo con una guitarra en las manos. Pero lo suyo no es simple imagen. Más simpático que el siempre envarado Astbury, lució sus dotes a la guitarra como si no pasase el tiempo por él. Los dos eternos miembros de The Cult estuvieron acompañados de un guitarra y un bajo desconocidos y de un espectacular Joey Tempesta (ex-White Zombie) a la batería, un detalle muy de agradecer por no tener que aguantar al figurín de Matt Sorum.

Uno de los mejores conciertos de este año que permite comprobar que no toda gira de "reunión" debe terminar con la sensación de haber sido timado por unos sacacuartos incapaces de bajar el telón de su carrera. Que tengamos a estos The Cult por mucho tiempo.

Nekén -  8.06.2006

 

Razzmatazz 2 (Barcelona), 2.julio.2007

Pintaba mal la cosa, habían cambiado el concierto de la sala 1 a la 2 y el mismo Lunes habían subido, más, el precio de las entradas. Resultado, entradas agotadas y gente acudiendo a la reventa. El campo estaba embarrado antes de jugar.

Al entrar en la sala nos encontramos con ese calor insufrible que en cualquier otro sitio en el que entrásemos pagando dinero haría que volasen sillas y mesas como en "La Taberna del Irlandés", pero claro, esto es Rock y pueden tratarnos como quieran...

Sobre las 22h, se apagan las luces, sale el combo y empiezan con "Horse Nation", tardan media canción en hacer lo que a otras bandas les lleva 10 años y muchas no llegan a conseguir nunca, sonar como un tiro. La banda, la misma que el año pasado, suena compacta, aunque en el fondo todos sabemos que lo único que necesitan The Cult son Atsbury conservando su voz, Duffy tocando con el volumen al 11 y un batería competente, y ¡Vive Dios!, Tempesta es mucho más que eso. El bajista correcto y el segundo guitarra... sólo el concepto de segundo guitarra con Duffy delante es prácticamente un insulto. Digamos que ese hombre tiene la mejor entrada para toda la gira de The Cult.

Siguen con "Spirit Walker", "Electric Ocean", y "In The Clouds" entre otras. Es inevitable que te venga a la cabeza que pocas bandas activas tienen un repertorio como el que atesoran estos chicos y pueden defenderlo con brillantez. No hacen un repaso estricto tocando canciones de todos los discos y se dejan "Lil' Devil" en el tintero, pero con semejante par de iluminados al frente... ¿Qué quieren? Después de ver a Duffy abroncando a su técnico de sonido, yo no les preguntaría por eso.

Ian Atsbury, nos guste o no, es el Jim Morrison de nuestra generación y no diré que es mejor que el Rey Lagarto aunque esté convencido de ello para que no parezca una provocación barata. Disfruta de ese estilo mesiánico que de cualquier otro nos haría llorar de risa, pero el tipo tiene ese algo, carisma, presencia, llámenlo como quieran, que hace que casi te lo creas durante un par de horas.

Y empieza "Fire Woman" y la gente corea el riff. Con Duffy entran dudas, no sabes muy bien si él se ha adaptado al estereotipo, o el estereotipo ha salido de copiarle a él. La portada de "Sonic Temple" debe tener gran parte de culpa en eso. De todos modos le importa bien poco y nos hace todo el repertorio de poses de Guitar Hero, además de ser un guitarrista escandalosamente bueno.

Siguen de menos a más hasta llegar al intermedio acústico, que debería tachar de sobrante y que sólo tiene la gracia de escuchar "Star" y "Revolution" en ese sobre valorado formato... va, ni para ti ni para mí, dejémoslo en curioso.

Se enchufan, aprietan el ojal, los puños, pisan el acelerador y en el tramo final dejan de hacer un concierto bastante bueno para acercarse a la excelencia. La exhibición empieza con "Rain", pelos como escarpias, y antes del falso bis, el famoso fake encore del brillante monólogo que patentó Eddie Spaghetti, caen "Wild Flower" y "Love Removal Machine". Y en esa última canción piensas cúal debe ser la diferencia en el cerebro de la gente para que unos coreen "Love Removal Machine" y otros cantemos el "Talkin' about love", el coro...

Parada breve y Duffy suelta el principio de "Edie (Ciao Baby)". A esta le faltó algo de mala leche, aunque de todas formas, al escucharla después de mucho tiempo, no puedo hacer otra cosa que quedar hipnotizado por las guitarras de esa canción y quedarme con la sensación de que es una lección de principio a fin, un estándar.

Llegamos a destino con "She Sells The Sanctuary".

Salí contento y con la corroboración absoluta de la teoría que enuncia que no hay mejor momento para ver a un grupo que cuando no presentan disco nuevo o Éste es una recopilación de grandes éxitos.

Public Enemy #1 -  16.09.2007