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Pearl Jam

<Esta crónica ha sido extraida de la web www.riff-fanzine.com>

Palau Sant Jordi (Barcelona), 25.mayo.2000

Con la edición de su último LP Binaural todavía caliente, la banda de Seattle volvía a Barcelona para regalarnos de nuevo otra noche para el recuerdo (su concierto en 1996 fue algo absolutamente memorable). Pearl Jam quizá no gocen ahora de la popularidad de hace unos años, pero su presencia en escena (tan solo acompañada por un par de esferas gigantes y una pantalla de proyecciones) sigue siendo tan poderosa y atractiva como siempre.

Con un público entregado de antemano, los de Seattle repasaron los mejores momentos de su repertorio alternando calma con fuerza rockera, consiguiendo un equilibrio perfecto, que pocas veces se veía libre de las avalanchas humanas. Vedder se mostró más amable de lo habitual, recitando sus pequeños himnos generacionales y ganándose la atención de todos los presentes desde el primer minuto, mientras que unos pasivos Ament y Gossard cumplían su papel eficazmente pero sin mostrar excesivo entusiasmo.

Al contrario, Mike McCready (mi favorito de la noche) fue otro de los focos de atención del show, con sus incansables piruetas y su constante buen rollo, aunque si por algo sobresalió fue por su intensos y emocionantes solos a las seis cuerdas (por cierto, impagable su camiseta de Hot Space de Queen). Matt Cameron por su parte arrolló con su técnica y su fuerza a la batería (este hombre es un genio), dejando claro que se mueve a la perfección con ésta su nueva banda.

El setlist recogió parte de los mejores temas de su último trabajo (el single Nothing As It Seems, Thin Air, Insignificance, la potente Breakerfall...) combinándolos con clásicos de sus primeros tiempos como Even Flow, Black, Rearviewmirror, la siempre fantástica Corduroy o ese himno de los 90's que es Alive.

También sonaron otros más recientes como la zeppeliana Given To Fly, Hail, Hail, la emocionante I Got It, o la descarnada Do The Evolution. Pero uno de los momentos más celebrados fue su indispensable State Of Love And Trust, disparando la catarsis colectiva.

El show se cerró con los bises Last Kiss y Yellow Ledbetter (con un McCready flotando en su particular universo paralelo) dejando esa sensación de magia en el ambiente que tan solo permanece tras haber vivido una experiencia tan emotiva como ésta. Pearl Jam siguen siendo muy grandes, pero eso no es nada nuevo.

Gore AD -  22.03.2005