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Nashville Pussy

<Esta crónica ha sido extraida de la web www.riff-fanzine.com>

Razzmatazz 2 (Barcelona), 31.agosto.2002

Nashville Pussy parecen ganar puntos a medida que pasan los años. De haber sido considerados por muchos como una medio broma que mezclaba salvaje punkrock con garrulería southern y grandes tetas (los años de Let Them Eat Pussy y el inevitable reclamo sexual de las furibundas Ruyter y Corey), la banda del incombustible Blaine Carthwright ha sabido evolucionar sabiamente hacia una dirección mucho más clásica que ha acabado por demostrar su solidez como banda. Con un nuevo fichaje (la sensual y rockera Kat al bajo), los Pussy volvían por estos foros con la excusa de presentarnos su nuevo LP, Say Something Nasty y hacer apología del slogun "sexo, drogas y rock'n'roll". El resultado, como no podía ser de otra forma, cumplió todas las expectativas previstas.

En estos tiempos que corren, conciertos así son toda una bendición. Grandes temas, actitud arrolladora sobre las tablas, diversión altamente contagiosa, tremendos solos de guitarra, inevitables referencias a los clásicos... y lo más importante: cuatro tipos que DISFRUTAN tocando en directo hasta el punto de perder el mundo de vista. Y eso por no hablar de que tocaron ¡casi una hora y media! Definitivamente, Nashville Pussy no forman parte del hype. Pero, ¿a quién coño le puede importar eso con temazos como Struttin' Cock, Go Motherfucker Go o la bestial Gonna Hitchhike Down to Cincinnati and Kick the Shit Outta your Drunk Daddy destrozándote los tímpanos? En casos así, la arrogancia sureña está por encima de cualquier pose cool.

Estamos hablando de una banda que funciona a pleno rendimiento sobre las tablas. La base rítmica de kat y Jeremy (todo un mostrenco a los parches) allana el terreno a los dos líderes naturales del grupo, y mientras el bueno de Blaine derrocha actitud redneck y se mueve entre el histrionismo y la garrulería, la volcánica Ruyter Suys se alza como el inevitable foco de atención de la noche. Como una auténtica fuerza de la naturaleza, la rubia guitarrista demuestra que tiene pocas rivales sobre los escenarios. Si esta mujer folla con la misma pasión que toca la guitarra, el pobre Blaine debe acabar destrozado cada jodida noche... Bromas aparte, todo un auténtico vendaval que arrasa con todo. Da gusto ver a una chica rockear de esta manera. Ya podían aprender otros...

Uno tras otro y durante casi noventa minutos, himnos de la talla de Piece Of Ass, The Bitch Just Kicked Me Out, Go To Hell (posiblemente, el mejor momento de la noche), Keep On Fuckin' (grande rock!), She's Got The Drugs o la vitamínica Shoot First And Run Like Hell dieron cuerpo a un set tan sólido como vibrante, en el que la banda hizo una obligada concesión a sus queridos AC/DC con una potente cover del clásico Shot Down In Flames. Tras poner punto final con la rotunda Fried Chicken and Coffee, los Pussy abandonaban el escenario prometiendo una nueva visita en breve. Y ¿quién puede decir que no a una fiesta de rock primario de estas características? Lo dicho, les estaremos esperando.

Gore AD -  22.03.2005