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Mike Farris

<Esta crónica ha sido extraida de la web www.riff-fanzine.com>

 

La Bôite (Barcelona), 13.febrero.2004

Una voz prodigiosa, un gran sentido del humor, rock, soul, blues, gospel, momentos Spinal Tap, todo esto y más es lo que nos ofreció Mike Farris este viernes de Febrero, pero vayamos por partes.

Cuando los Screamin' Cheetah Wheelies decidieron tomarse un descanso después de tres grandiosos discos en estudio y dos directos, Farris se dedicó a una serie de proyectos paralelos (Peaceful Knievel, Double Trouble) y el que nos ocupa: su disco en solitario Goodnight Sun. El disco fue editado en 2002 y sólo se puede conseguir por Internet de momento.

Puntualmente a las nueve de la noche el de Nashville se colocaba en el diminuto escenario de La Bôite con su guitarra y empezaba su set acústico con la canción a capella Keep Your Hands on The Plow haciendo valer de buen principio su voz y mostrando por dónde seguirían los derroteros durante las próximas dos horas. Mike intercaló temas de Goodnight Sun con temás básicos de los Wheelies y versiones de clásicos soul y blues (como Folsom Prision Blues de Johnny Cash, Leaving Trunk de Taj Mahal y A Change Is Gonna Come de Sam Cooke).

Entre tema y tema Farris bromeaba en todo momento con el público, nos contaba lo contento que estaba por el hecho que se conociese su música fuera de su país y varias anécdotas acerca del concierto de Madrid el día anterior, mientras encendía un cigarrillo tras otro (¿cómo puede tener esa voz fumando tanto?). No tardó mucho en deleitarnos con temas de los Wheelies, principalmente de Magnolia (sonaron si no recuerdo mal Gypsy Lullaby, Magnolia, Hello From Venus y You Are) y del disco homónimo de los SCW, del cual Ride The Tide fue coreada por la mayor parte del público (esos uh uh!) hasta que en un momento dado nos sorprendió con un arreglo distinto del coro que sólo fue respondido por una persona en toda la sala ante el descojone del personal y del propio Farris que tuvo serios problemas para continuar con el tema.

Precisamente estos momentos que hubieran podido acabar en desastre en manos más inexpertas marcaron todo el concierto, pero este hombre está muy rodado ya y no tuvo ningún problema en salvar estos pequeños accidentes con su sentido del humor: móviles provocando interferencias, guitarras que se rompen a media canción, el hecho que buena parte de la sala lo tuviera que ver de espaldas, sólo se mosqueó un poco cuando una pequeña parte del público empezó a hablar en medio de un tema (¿a qué demonios van a un concierto?).

Tanto los temas de su disco en solitario como las versiones acústicas de los Wheelies sonaron de maravilla, y las pocas carencias que tiene con la guitarra las suplió sobradamente con su poderosa voz. En definitiva, una gran velada que hace casi obligatoria la asistencia al próximo Azkena para poder presenciar a los Screamin' Cheetah Wheelies al completo.

Kilgore -  24.03.2005