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Darren Aronofsky

Este señor se ha convertido en lo que popularmente se conoce como un director de culto, eso significa que la mayoría de gente no entiende sus películas, una pequeña legión de fans incondicionales, le idolatraran de por vida aunque solo se dedicara a hacer vídeos caseros, y a los que les gusta ir al cine a ver propuesta diferentes, disfrutaran sus películas aunque siempre consideraran que todo lo que hizo en el pasado es mejor que lo que haga en el futuro. Dentro del mismo grupo podemos encontrar a Jim Jarmush, Lars Von Trier, Michael Haneke y muchos otros... a priori, ser director de culto es lo mas, gozas del respeto de la crítica, puedes rodar lo que te dé la gana... pero como en este mundo todo tiene sus contras, tus películas solo se proyectan en salas pequeñas o en festivales de cine, y cuando las dan en televisión debe ser a altas horas de la madrugada. Ser un autor de culto, tiene sus riesgos, tu trabajo es siempre examinado con lupa por parte de tus seguidores, y no te perdonaran ni un error, algunos han conseguido dar el salto y compaginar, cierta independencia creativa con el favor del gran público, sus películas se distribuyen en las grandes salas generando cuantiosos beneficios, sus nombres figuran entre los mas grandes del cine, Quentin Tarantino, Pedro Almodóvar o Woody Allen son claros ejemplos, este no es el caso de Darren Aronofsky. Con su film Réquiem por un sueño (2000), que ya venía precedido por la notable Pi, fe en el caos (1998), le otorgaron el status de director de culto, y con La fuente (2006) producida por una gran compañía y con la que se esperaba un mayor éxito comercial, no cumplió con las expectativas económicas previstas, quizás por no querer limitar sus aspiraciones artísticas en pro de un film mas fácil de entender por el público en general.

PI, FÉ EN EL CAOS (1998)

Rodar tu opera prima en blanco y negro, sale mas barato y queda muy artístico. Si tu película ya de por si no tiene nada que ver con el cine convencional, los que vayan a ver la película seguro que no les va a importar la falta de color, lo único malo es que ya has limitado el target de gente que irá a ver tu película, y a no ser que seas muy bueno o tengas mucho dinero, te va a costar rodar otra. Darren es muy bueno, y de eso te das cuenta enseguida, porque hacer una película que la trama gira entorno a un matemático desquiciado, donde casi todos los planos son diálogos en las misma localizaciones. Es necesario un guión muy bien trabajado y una técnica original del uso de la cámara, para que el espectador se quede enganchado y no se pierda en medio de todo este 'desarrollo matemático'. Porque en este caso es tan interesante como se muestra la historia como lo que esta pretende explicar. Porque Darren, no quiere solo hacer una película, quiere convertir esta en una experiencia personal, y para ello no hacen falta colores, tan solo saber comunicar.

RÉQUIEM POR UN SUEÑO (2000)

Hay que ser absolutamente moderno por Sergi Puertas

¿Ha ido usted al cine últimamente? Míreme a los ojos y dígame qué le ha gustado, pero convénzame, hombre, qué poco entusiasmo, por Dios. Porque usted, y a estas cosas se las nota enseguida, no me engañe, ha llegado ya a esas edades tan molestas en que todo se rige por el gusto, un poco de criterio estético por aquí, marchando una de analítica por allá, y nada más. Me ha gustado. O bien: No, no me ha gustado. Y entonces a destriparla, para bien o para mal, a señalar esos pros y esos contras que tan obvios le resultaban durante la proyección que casi estaba usted deseando levantarse a media función para comentarlos con su amigo o con su chavala. Y eso es todo y aquí termina lo que se daba y no hay mas cera que la que arde. Resulta triste, reconózcamelo. ¿Qué fue del Arrebato? ¿Del Arrebato con mayúscula, de ese del que habla Iván Zulueta en la película del mismo título? ¿Se acuerda usted de cómo era eso de estar sentado en una butaca de cine completamente absorto sin que ni actores ni guiones ni la propia conciencia se interponga? ¿A que no? Pues se me baja usted al minicine más cercano y se me mete a ver "Requiem for a dream". Podría funcionar. Pero yo no soy hombre de hacer promesas, así que ande, vaya calzándoseme.

¿Está cómodo? Atento, va a comenzar. Ya, bueno, otra película de cine, vamos. Pues no exactamente, señor mío. Esto no es cine, es la visión de un loco perfectamente organizada en el tiempo y a la que se le han puesto por ahí unos actores y una trama argumental para que podamos entenderla. Pero no se preocupe: al cabo de media hora de proyección usted ni siquiera sabrá que los actores están ahí. El guión no será más que un punto pulsante en el fondo de su subconsciente que le servirá para ir situando en su lugar cada una de las escenas apocalípticas que en adelante se sucederán frente a usted. Una tras otra, todas perturbadoras y maravillosas por separado, arrebato puro cuando se las visiona todas seguidas en el orden dispuesto por el director, que ya sabemos que en el arte el todo no es igual a la suma de las partes. Si todo se ha desarrollado según lo previsto, pronto no estará usted pensando, y ya sabemos que eso no es bueno nunca, así que ande, no me sea maníaco del control y sométase. Ahora que las luces se han encendido, dígame, ¿le ha gustado? Se le ve congestionado, como al borde del colapso. ¿Que dónde está usted? En el cine, hombre de Dios, ¿no ve que la película ha terminado? Sí, era una película. ¿Boquea? ¿No le salen las palabras? ¿Ve usted lo que le decía? Arrebato. Ahí lo tiene. Con suerte, de aquí a un par de días habrá usted juntado fuerzas para comentarla. Entretanto no se sorprenda si se ve asaltado en su vida diaria por escenas de la película que como apariciones fantasmales, como flashbacks del ácido, se interpondrán en el curso de su pensamiento en los momentos mas inoportunos.

Pero y dale, que le veo escéptico, que no me quiere usted bajar al cine, que quiere que le cuente. Pero, ¿de qué va esto? Pues de marketing televisivo, de pastillas adelgazantes, de envejeceres y de soledades, de las cosas que nos propulsan a levantarnos por las mañanas, de drogas y de amores, de adicciones, de sueños que desembocan en horrorores. De lo de siempre, vamos. ¿Qué cambia? Pues que en esta ocasión en vez de ponernos enfrente las escenas para que nos empapemos en ellas, en vez de confiar en que seamos nosotros quienes mordamos el anzuelo, en esta ocasión digo, prácticamente se nos maniata a la butaca y se nos inyectan en vena todos los ingredientes a lo bruto, tanto así que cuando los créditos desfilan uno esta por devolver. Con el ritmo frenético y una omnipresente banda sonora del siempre alucinante Clint Mansell a base de ruidismo electrónico templado con cuarteto de cuerda, Darren Aronofsky nos agarra del pelo y nos hunde la cara en el caldo de su mundo bizarro y, por familiar, aterrador. Grandes angulares, aceleraciones y desaceleraciones súbitas en el tempo, cámaras subjetivas, variaciones del pitch en el audio, prácticamente sin un solo plano convencional en todo su metraje, "Requiem for a dream" es un chute de rabia, de lucidez adrenalínica cortada con agentes alucinógenos.

Ese señor de la ultima fila, ese que dice que no con la cabeza y reivindica a su Hitchcock, sáquenmelo fuera de aquí y a la hoguera con él. Venga aquí, permítame, no le escuche, no deje que ese integrismo cinematográfico caduco y apestoso le ponga en contra de esta joya. Piense por sí mismo y convénzase: los efectismos de audio y vídeo no son para nada gratuitos aquí, no analice y se dará cuenta de que están dispuestos con una soltura que los hace transparentes. Tan transparentes que pronto tendrá usted la sensación de que los planos y sonidos a los que esta usted expuesto son de lo mas convencional, es usted quien está drogado. Y como sube. Sí, señor mío, esto es una película absolutamente moderna. Yo creo que a Darren y a Clint les ha quedado todavía mejor que Pi. Si, hombre, Pi, aquella perla en blanco y negro del matemático que busca patrones en los ascensos y caídas de la bolsa. Los judíos, el 3,1416, la torah y la fonética del nombre de dios, ¿recuerda? No me diga que no ha visto todavía Pi. Pero hombre de Dios, ¿en qué mundo vive usted? Ande, cálcese, puñeta, cálcese y baje a por el vídeo o a por el DVD, que se le ha de ir diciendo todo, hijo de mi vida.

LA FUENTE DE LA VIDA (2006)

Tuve la suerte de asistir al estreno de la película en el festival de cine de Sitges del 2006, antes de empezar la proyección, el director, subió al escenario para presentar escuetamente la película, básicamente previno a los allí presentes que no esperasen nada parecido a Réquiem por un sueño para evitar posibles decepciones. Sabedor que su película provocaría controversia, esperaba que la gente abriese al máximo sus miras para poder afrontar la pregunta que plantea el film, ¿Y si pudieras vivir para siempre?

La historia que nos cuenta esta vez Aronofsky es para filosofar sobre el misterio de la vida y la muerte, son en realidad 3 historias muy separadas temporalmente que se cruzan a lo largo de toda la película para dar a entender que en todas las épocas se ha perseguido la inmortalidad o de la eterna juventud. Una de estas tres historias se desarrolla en la actualidad, donde el protagonista es un científico intentando descubrir una cura contra el cáncer para salvar a su esposa, que por otro lado está asumiendo la enfermedad y preparándose para la muerte. Para plantear la pregunta desde pasado elige la España del siglo XVI, cuando se buscaba la fuente de la juventud en el nuevo mundo. Quizás es cuando el director quiere plantear la visión del tema desde el futuro que confunde al espectador, ya que en un futuro donde ya se ha encontrado el Árbol de la Vida a este se le agotan los recursos y recorre el espacio en busca de Xibalbá, una nebulosa en ebullición que está a punto de morir con lo que creará vida, es en este extraño futuro donde los efectos especiales, y los momentos musicales con imágenes oníricas, que transportan al espectador entregado al filme a la visión directa del misterio, por el contrario, quien anduviera despistado o no hubiese asimilado la historia en ese punto de la película, pensará que al director se le ha ido la mano y la cabeza también.

No sería de extrañar que Darren Aronofsky hubiese perdido la cabeza, porque esta película ha sido una odisea para el director, un proyecto que ha durado 6 largos años, en un principio los papeles principales los iban a interpretar Brad Pitt y Cate Blanchett, pero la marcha de Pitt para protagonizar Troya y la de Cate posteriormente, provocó que el proyecto se fuera abajo y la productora dejara de confiar en él. Aronofsky decidió entonces trasladar su guión a una novela gráfica, con la que obtuvo el éxito suficiente para que la productora se volviera a interesar en la película y el proyecto fuera terminado.

Tal como comentaba anteriormente, el film no ha gozado del aplauso de la crítica, y comercialmente no ha terminado de funcionar, esperemos que en el futuro Darren siga encontrando quien financie sus proyectos, ya ha demostrado que con pocos recursos es capaz de hacer maravillas, y seguro que tiene muchas mas cosas que decir.