CONTRACULTURA
El Webzine
BAJO LA CIUDAD
Mientras en California afloraban las comunas y arrasaba el movimiento hippy, mientras toda una generación miraba hacia el naturalismo y aborrecía del hormigón, nacia de las alcantarillas de las grandes ciudades un germen putrefacto y maravilloso que conquistó las metrópolis: gente nueva, con ideas nuevas, que vivía bajo la ciudad y que fue tomando la calle con su nueva forma de ver el arte: pintores de pared, comediógrafos que tiraban bombillas, directores de cine con especial predilección por la carne desnuda o grupos de rock con instrumentos clásicos electrificados. Todos aunados bajo un Dios Creador Padre Todopoderoso que los sacó del lumpen y los guardó bajo sus alas protectoras: el "mil veces portada de revistas" y rubio platino Andy Warhol. Prototipo del hombre renacentista (y del hombre consumista y kitsch) era capaz de hacerlo todo, desde dibujar, pintar y fotografiar hasta dirigir películas de seis horas; pero su especialidad fue la autopromoción: se vendió como el mejor producto del mundo y llegó a ser más conocido en EE.UU. que el propio presidente. La Factoría creada por él fue la base de operaciones de todo el movimiento Underground, que englobó las más diversas (y extravagantes) manifestaciones artísticas de su época. El Underground nació pues, como el asfalto, en oposición a las flores.
En contra de la abstracción reinante en el mundo del arte y del cazurrismo de la gente de la calle, estos artistas se apoyaron en los medios de comunicación y en los objetos de la vida cotidiana para ofrecer un concepto nuevo. La publicidad, los cómics, los supermercados y, en conclusión, los nuevos símbolos del consumismo americano fueron su punto de partida para llegar a un público reacio al arte. Con la creación de su revista Interview el arte llegó hasta el último rincón de la América profunda. Sus "enemigos" fueron cambiando durante sucesivas décadas: si bien en los 60 y 70 reaccionaron art'sticamente contra un público adormecido, en los 80 mostraron socialmente los nuevos problemas: el racismo, la homosexualidad, el SIDA.
El Underground fue un movimiento muy heterogéneo. Con el nuevo estilo pop-art las pinturas se llenaron de objetos usuales y casuales ilustrados con colores salidos de los tebeos para niños, y retratando para la posteridad a los mitos del siglo XX. A su vez, el cómic y la música se hicieron más sucios, con la inestimable colaboración de Robert Crumb y de la Velvet Undergroud respectivamente, que crearon imágenes y sonidos adelantados a su tiempo. Por otra parte, el teatro alcanzó sus más altas cotas de mugre con el happening, una clase muy especial de actuación con interacción del público, y las pel'culas se hicieron hiperrealistas hasta el vómito, buscando veracidad por encima de todo, sin reparar en la duración, la calidad de los actores y otras milongas.
Podemos decir, pues, que desde los 60 cualquier agricultor puede ser un artista y cualquier artista estar en la despensa de un agricultor. Todo para el pueblo, convenientemente urbanizado.
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