CONTRACULTURA
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"¡Estoy gritando todo lo rápido que puedo!"
Como ya se ha demostrado en todo tipo de medios, desde la prensa amarilla británica hasta los chicos de Telecinco, no hay nada como mostrar chicas ligeritas de ropa para incrementar la audiencia. En las películas de bajo presupuesto, cuya temática suele ser de terror (sean asesinos o monstruos), hay una figura que nadie puede despreciar y que ha desembocado en múltiples clubs de fans repletos de friquis babeantes y granudos: las Scream Queens (reinas del grito), cuya función consiste en gritar tanto como puedan y desnudarse a la primera ocasión que se encuentren. Este colectivo de jovencitas, además de ayudar a la rentabilización de todo tipo de películas infectas y por tanto al perfeccionamiento de no pocos directores, presenta entre sus filas a un puñado de nombres indispensables que forma el pódium de las diosas chillonas:
- Jewel Shephard -una de las grandes reinas del grito,
aunque las esenciales vienen abajo- ha escrito
dos libros, uno sobre la condicion de Scream Queen ("Invasion
of the B-Girls") y otro sobre sí misma
(una autobiografía
titulada "Si soy tan famosa, ¿cómo es que nadie ha oido hablar de mi?")
Jewel, guapísima ex-stripper, ha paseado su palmito
en pelis como "Return of the Living Dead" o "The Sex and Violence Family Hour" entre un buen número de subproductos ochenteros.
Empezamos con Jewel porque esta foto de la derecha es la portada de su primer libro; Jewel, claro, es la de enmedio.

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Linnea Quigley: Pasa por ser la reina de las Scream Queens. Autora del libro que ha dado título a este artículo ha paseado sus alaridos y sus pezones por todo tipo de películas ("Assault of the Party Nerds", "Hollywood Chainsaw Hookers", "I Was a Teenage Sex Mutant"), pasando un frío enorme en los rodajes para ganarse la vida y darle gustito a sus fans. Se dice que posee el chillido más largo de la historia del cine: su contrato para la película S/F japonesa "The Guyver" explicitaba "gritar tan largo y tan fuerte como fuese posible".

- Monnique Gabrielle (alias Luana Chass) es la rubia explosiva y gritona por excelencia. Ha mostrado su anatomía en todo tipo de películas (desde Enmanuelle 5 hasta El Regreso de la Cosa del Pantano, que es un buen abanico). Saca buena parte de su sueldo de los miembros de su club de fans, que pagan generosamente por unos posters que quitan el aliento.

- Brinke Stevens: La más compleja de las Scream Queens es bióloga marina doctorada en San Diego. Exitosa como modelo, sus trabajos impresos pronto la llevaron al cine, donde se ha convertido en una reina B por derecho gracias a films como "Attack of the B-Movie Monster" o "Haunting Fear" -incluso puso voz a un capitulo de Garfield-. Estuvo casada con Dave Stevens (autor del celebérrimo cómic "The Rocketeer", que acabó en el cine) y es la que más jugo le saca a eso de tener un club de fans. Eso sí, los cuida con mucho cariño.

- Michelle Bauer: La que pasa por ser la mejor actriz de las Scream Queens ha pasado por unos cuantos seudónimos (Michelle McClellan -por una denuncia de su ex-marido Bauer-, Michelle McLellan, Pia Snow -en homenaje a una antigua actriz porno-, Pia Sands,...) y no tiene club de fans, así que se le cae la baba cuando la paran por la calle y le preguntan qué es de su vida. Suspendió su carrera cinematográfica en 1995 tras filmar "Attack of the 60 Foot Centerfold", pero han logrado convencerla y ha hecho "House of Wax" en 1996. Sus desnudos (no acreditados) como actriz en función de "extra" son buscados ansiosamente, mando de video en mano, por sus no pocos fans.
- Otras: Melisa Ann Moore, Julie Strain, Becky LeBeau,... y por supuesto Fay Wray, que pasa por ser, por sus sugerentes vestidos y sus alaridos en manos de King Kong, la primera Scream Queen de la historia.
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